DÍAZ FERNÁNDEZ ARQUITECTOS

 

Agua Dulce, Huentelauquén, IV Región, Chile

 

Superficie Terreno

5011 m2

 

Superficie Construida 

189 m2 

Desarrollar un proyecto en la mitad del desierto fue el desafío de este encargo, que requería tanto la ARQUITECTURA como la CONSTRUCCIÓN por parte de nuestra oficina.

El terreno se ubica en una nueva urbanización de la IV Región denominada condominio Agua Dulce. El escenario  es un desierto seco, ventoso y agreste, que se encuentra con el mar en de uno de los primeros asentamientos humanos.

 

Además de las condicionantes del lugar, nos enfrentamos a estrictas reglas del condominio y un presupuesto acotado.

La decisión fue optar por materiales secos y de rápida construcción, junto con fundaciones firmes de hormigón.

 

Nos emplazamos en el lugar combinando dos volúmenes, uno arriba del otro. En el punto donde ambos se encuentran se generan mayores espacialidades y  espacios de encuentro familiar. El proyecto se abre hacia las mejores vistas, y a su vez son los mismos volúmenes los que protegen de los fuertes vientos.

Los revestimientos interiores y exteriores se trataron combinando maderas nativas con planchas metálicas de oxidación controlada, evidenciando el paso del tiempo.

 

El resultado es un proyecto que propone incorporarse al paisaje y establecer una relación con su entorno, mientras entrega espacios acogedores y de encuentro a sus habitantes.

Developing a project in the middle of the desert was the challenge of this assignment, which required both Architecture and Construction by our office.

 

This holiday home is located in a new urbanization of the IV Region facing the beach called "Agua Dulce", 270 km from the city of Santiago, Chile. The scenery is a dry, wild desert, that is  swept by the wind, and encounters the sea in one of the first human settlements in Latin America.

 

Two volumes appear as protagonists in the project. The first, slightly elevated on a first floor where the enclosures are aligned towards the maritime horizon, and the second on a second floor projecting as a dock facing the sea and looking for the best views. At the point where both volumes collide, there are common and family meeting spaces, with generous heights and dimensions that are projected with a total opening to the terrace and a glazed facade towards the access. In this way, the project is visually crossed completely, without losing the necessary intimacy of the home.

 

The rhythms of the desert are slow and usually imperceptible, reason why we decided to demonstrate the passage of time by covering with metal plates of controlled oxidation the access facade. This coating is combined in colors and textures with native woods joining the whole project as an integral work.

The result is a project that proposes to integrate into the landscape and establish a relationship with its environment as it ages, delivering cozy and meeting  spaces to the family that inhabits it.